TARTA PIANO

No podríamos vivir sin música. Pero además hay quien ha sido tocado por la mano de Dios y le ha concedido el don único de tener capacidad de crear música. Porque tocar ya es increíble, no digamos componer. En cualquiera de sus versiones siempre me ha parecido admirable, pues, al igual que el resto de dones artísticos como la pintura, escultura…. muy pocos privilegiados poseen tal sensibilidad.

Esta tarta es para una de esas increíbles personas.

Las directrices en este caso fueron: piano, violonchelo, partitura y una flor.

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Es una tarta con forma de piano de cola negro sobre una base de color rosa pastel teñido en ese tono a propósito. Sobre él un violonchelo sujetando en papel comestible el inicio de una melodía real y adornado con un capullo de rosa en color pálido como el tono de la base.

Si además le encanta el chocolate y se hace el bizcocho casero de chocolate negro relleno de mousse de cacao a la naranja, tenemos la tarta perfecta y completamente personalizada.

Cuido mucho los detalles en todas las tartas pues son lo que les da credibilidad. Por eso puse sumo cuidado en las teclas del piano, que fueran las correctas, las cuerdas del violonchelo y su inclinación sobre el cuerpo del mismo, la melodía de la partitura con sus claves y notas correctas, de tal manera que se puede leer la música.  Aunque a pesar del esmero que pongo he de decir que muchas veces cuento con ayuda de expertos que en ocasiones me corrigen algún defecto que, sin entender de la materia, evidentemente cometo.

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Que los entendidos me perdonen si hay algún fallo.

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